26/04/2020 Elena Pedrosa

Contacts: Duane Michals

En esta entrada analizo uno de los capítulos de la serie Contacts (idea original de William Klein), que muestra del proceso creativo de algunos destacados artistas visuales. Este comentario es parte de los materiales del Curso de Profesionalización del Artista Fotógrafo que imparto en la Sociedad Fotográfica de Málaga (SFM). Se centra en el desarrollo del proyecto en torno a los temas «cuerpo e identidad» y «territorio y sociedad» y está elaborado durante el confinamiento por COVID-19.   

Duane Michals (Pensilvania, 18 de febrero de 1932) es un fotógrafo estadounidense. Pertenece a ese tipo de autores que traspasan la frontera fotográfica para avanzar por la filosofía, la poesía. Su obra fotográfica destacó en los años setenta por sus secuencias y la incorporación de textos como elementos de las fotos. Se le considera uno de los principales representantes de la fotografía conceptual y filosófica.

Capítulo 3. DVD2. La renovación de la fotografía contemporánea.  

En este breve vídeo de la Fundación Mapfre nos encontramos una reflexión de Duane Michals sobre «El espejo mágico de la incertidumbre de Heisenberg».

Michals se sabe a sí mismo como reflejo «fotografiando otros reflejos en un reflejo». Nos avisa (mirando hacia adentro) de que no sabemos nunca a ciencia cierta qué reflejo propio veremos en el espejo. Reflexiona (mirando hacia afuera) acerca de que la realidad está hecha de contradicciones y que es importante contradecir lo que se cree estar viendo.


«LO INCIERTO PERMITE LA POSIBILIDAD DE TODAS Y CADA UNA DE LAS COSAS. Y AHÍ RADICA EL SECRETO. HAY QUE CREER EN LA POSIBILIDAD DE TODAS Y CADA UNA DE LAS COSAS»

«Me equivocaba -dice Michals- al pensar que la apariencia de las cosas era su realidad. Creía que una foto de esas apariencias era una foto de la realidad. La triste verdad es que nunca podemos fotografiar la realidad»


INVENTAMOS NUESTRO UNIVERSO MIENTRAS AVANZAMOS

En mi tesina de Doctorado investigué el tratamiento informativo que dio la televisión a la también llamada «Crisis de los refugiados» del año 2000. Analizaba la estructura narrativa de las noticias, y cómo había evolucionado desde el paradigma de Lasswell (las 6 W) hasta la misma construcción semiótica que advirtió Vladimir Propp a partir de los cuentos maravillosos en «Morfología del cuento».

Me es curioso cómo entre fotógrafos y periodistas, a pesar de los conocimientos que adquirimos en nuestra formación reglada, y los que experimentamos, como Duane Michals, a través de la propia práctica fotográfica, sigue existiendo una resistencia a reconocer que sí, que -como dice Joan Fontcuberta en «El beso de Judas. Fotografía y verdad»- «el buen fotógrafo es el que miente bien la verdad».

En estos días enseño a mis alumnos de Estudios Superiores de Diseño  a hacer fotografía de moda profesional de catálogo con sus móviles y en casa. Y al mismo tiempo explico a mis alumnos de 2º de Bachillerato la diferencia entre Publicidad Institucional y Propaganda. Estudiamos el decálogo de Goebels. Y yo me miro en el espejo de la sociedad que me refleja cuando me asomo al balcón o a la ventana de la televisión o de las redes sociales y pienso. Pienso en el principio de incertidumbre de Heisenberg. Pienso en la mirada de los fotógrafos que mienten bien la verdad. Pienso en cómo miro yo mi propia realidad. Hacia afuera y hacia adentro.


 

FOTOGRAFIAR IDEAS

En toda esta vorágine de incertidumbre que vivimos hay distintas iniciativas de fotógrafos y artistas que están aportando su punto de vista, su subjetividad, a la situación que vivimos en el confinamiento decretado tras tras la declaración de Estado de Alarma por COVID-19. Por ejemplo:

www.covidphotodiaries.org

https://disciplinasocial.art

#ciudadaniacreativaentiemposdepandemia (+ info)

#PandeMIA (+ info)

#PHEdesdemibalcón (Convocatoria)

En estos momentos en los que la fotografía viene a ser un diario íntimo de nuestra cotidianeidad, que nos permie -ahora sí- pararnos a observar qué somos y cómo nos relacionamos, estos colectivos nos ofrecen una iniciativa para mirar a la sociedad a través de nuestros objetivos. ¿Qué vemos?, ¿cómo lo mostramos desde nuestro interior -físico y metafísico-?

Nos habla Michals de René Magritte, de sus pinturas y su imaginario, y nos lo muestra en sus retratos. «Sus pinturas son muy a menudo como sueños» y es por eso que recrea una situación de ensoñación a través de la técnica de la superposición para acercarse a ese ambiente en su escena. «Los buenos retratos muestran lo que la persona lleva dentro»

«EN UNA FOTOGRAFÍA DEBE MOSTRARSE LO ESENCIAL, LAS COSAS ESENCIALES, COMO POR EJEMPLO LAS GRANDES EMOCIONES»

«Creo que mis emociones, mis sueños, mis miedos, -explica Michals- todo esto es más real que lo que solemos fotografiar». Y nos muestra un ejemplo que podría representar también simbólica y metafóricamente el estado de ánimo de muchos en este confinamiento. 

«El desdichado» es una persona a la que el Gobierno ha prohibido amar. Y al que «nunca se le pasó por la cabeza infrigir la ley». Convirtiéndose por ello en un ser deforme. Fotografiar la angustia a Michals le parece algo imposible, sin embargo a través de sus imágenes logra transmitirla.


«LAS APARIENCIAS NOS MUESTRAN LO QUE ESPERAMOS VER Y NO LO QUE SOMOS. CON ELLAS INTENTAMOS TRANQUILIZARNOS, PERO NO CONOCERNOS»

En mis talleres de «Fotografía para el Autoconocimiento» parto de este mismo punto de vista para ir desnudando, como por capas de cebolla, esa rigidez de las apariencias con las que nos vestimos para estar tranquilos. Y, al ritmo y voluntad de quien quiera profundizar en ellas, acabamos llegando a la esencia, a la autenticidad del sentimiento guardado. Que no es sino el que conecta con el que mira mi foto. El espectador se engancha al espejo que lo refleja. Por eso es importante que sepamos quiénes somos cuando fotografiamos. Y a quiénes queremos emocionar.  


 

RETRATO FAMILIAR

«Conozco desde siempre a mi padre y a mi madre, pero nunca se me han mostrado como son» -explica Michals cuando nos acerca al proceso de realización de este retrato familiar.- 

En estos momentos en los que la vida se para, desde muchos frentes nos animan a ocultar la emoción, a dejarla escondida y mostrar la alegría, sólo la alegría compartida se considera solidaria.

Sin embargo, sobre todo porque llevo años trabajando con emociones y comprendiendo las consecuencias psicosomáticas que tiene la represión emocional en el cuerpo físico, me parece inadecuado que se enfrente un estado de salud como el que vivimos potenciando hábitos insaludables.

Reir, compartir la belleza, mantener la energía y el ánimo en nosotros y en los nuestros por supuesto que es lo que debemos hacer para estar sanos.

Pero por supuesto que también debemos permitirnos mirar al espejo, cara a cara, cuando estamos tristes, siendo conscientes de la melancolía que nos causa la lluvia, la nostalgia que sentimos ante la lejanía de los nuestros, la preocupación, el miedo, ante la enfermedad de los nuestros o la propia, la incertidumbre, incluso, que causa la idea de la muerte.

Verbalizar las preocupaciones, sin quedarnos anclados a ellas ni hundirnos en el gris que pesa, es darles alas para ir fuera, para no quedarse doliendo dentro. Pueden convertirse, incluso, en una carta. Esa carta que nunca enviamos. Como la que toda la vida estuvo esperando Michals que su padre escribiera.

Decir lo que hay que decir, ya sea mediante el enfrentamiento o el abrazo, dejar ser al conflicto, al desorden, a la exultante (para algunos a veces incluso insultante) espontaneidad del entusiasmo. A la pasión del amor y de la guerra. Es, la mayoría de las veces, un antídoto contra cualquier contagio.

En estos momentos de manifestaciones políticas e intelectuales varias, de deshacernos y rehacernos amistades virtuales, de masticar silencios en las conversaciones telefónicas con la familia, crear y decir a través de nuestras creaciones también puede ser una buena terapia.

«LA MUERTE ME PARECE ALGO INTERESANTE Y TERRIBLE. EN EE.UU LA GENTE SUELE ELUDIR ESE TEMA PENSANDO QUE ASÍ VIVIRÁN ETERNAMENTE»

En algunas charlas suelo compartir el trabajo autobiográfico de Melissa Shook, que se acerca reflexivamente a través de la fotografía al acompañamiento de su propia edad, al paso del tiempo, en su piel y en su cuerpo y también al acompañamiento de la enfermedad de su padre.

A continuación comparto la presentación de la charla que impartí hace unos meses en el Ateneo de Málaga como reflexión en torno a la obra «La pena negra» de Virginia Rota.

https://issuu.com/escuelaimass/docs/charla_ateneo

El proceso de duelo en estos momentos de pandemia y encierro, cualquiera que sea el duelo que atravesamos, pasa por identificarlo, ritualizarlo, de alguna manera, porque esa fase es imprescindible para sanarnos.

Hay ya alguna iniciativa institucional que nos acerca al proceso de duelo mediante la despedida ante la muerte de seres queridos en estas circunstancias difíciles, y es una herramienta como otra cualquiera que puede utilizarse para sanar el dolor.

https://lab.rtve.es/lab/memorial-coronavirus

En esta secuencia, «La muerte viene en busca de la anciana» Michals reflexiona sobre la muerte y a la vez se acerca a ella, mostrando su visión existencialista de la desaparición de la vida. Y busca el sentido de la misma  junto a su abuela de 85 años, que murió 6 meses después,  o incluso en el lejano Egipto.

La fotografía como herramienta terapéutica, para afrontar el miedo a la muerte, escenificando incluso la propia o la de allegados ha sido muy utilizada por artistas y fotógrafos.

En definitiva, la fotografía es una herramienta para escenificar el miedo y enfrentarse a él. Para imponer verdades desde el miedo, propio o contagiado. Para compartir nuestra verdad o nuestra realidad. O para construir nuestro propio mundo donde escondernos, mientras pasa la tormenta. Cada cual elige cómo utilizarla.

[Una versión ampliada de este texto se ha publicado en el blog DISCIPLINA SOCIAL con el nombre La realidad, la verdad y sus submundos]