MOSTAR Y EL REGRESO

Los ilirios eran una coalición heterogénea de tribus, de las que poco se sabe.

El turismo es un negocio que vende pasado. Mostar es una ciudad-pueblo grande, de piedra gris y cinco puentes. El encanto de la huella otomana y la coexistencia de culturas hacían de ella un lugar especial. Antes se vendía miel, lavanda, útiles de cobre y piedra. Ahora se vende la guerra.

Si manipulamos y maquillamos la realidad haciéndonos dueños del tiempo y de la historia, negándonos la evidencia dolorosa de los hechos, ¿cómo aprender para que no suceda de nuevo?