SUDAMÉRICA, PRESENTE

Cada vez somos más los que vamos siendo conscientes de que la aparente inocuidad del turismo, especialmente en los países menos desarrollados, no es más que una apariencia. En mucho menos tiempo de lo que podemos imaginar, las ciudades se transforman para hacer más accesibles sus encantos a los visitantes.

Los hábitos y costumbres, así como los objetos que originan, pierden automáticamente su valor y significado originales para devenir mercancía barata y de pobre calidad artesanal a disposición del consumo irreflexivo y ávido de experiencias vacías del turista. La desvalorización que esta actividad conlleva para la cultura local no termina del todo con estas culturas, pero las reduce a un simple caparazón, como una piel de serpiente, donde lo único que sobrevive es la imagen.

La gran paradoja es que no tengamos otra forma [una forma más efectiva] de mostrar esta realidad que la documentación a través de la imagen.

“En América Latina existen formas de vida heterogéneas,
no asimilables a las hegemónicas, porque los pueblos de nuestro continente resistieron la dominación, potenciando sus diferentes formas de vivir y, por tanto, de ser.”

(Raúl Zibechi en “Territorios en resistencia”).

“El control de los pobres urbanos es el objetivo más importante que se han trazado tanto los gobiernos como los organismos financieros globales y las fuerzas armadas de los países más importantes. Muchas grandes ciudades latinoamericanas parecen por momentos al borde de la explosión social.»

(Raúl Zibechi en “Territorios en resistencia”).