11/09/2019 Elena Pedrosa

Entrevistas TQ+SUR MECA PhotoEspaña 2019

Entrevistas REVISTA TQPLUSART 

En esta entrada comparto las entrevistas que realicé a los 9 fotógrafos andaluces con quienes tuve el gusto de compartir mi participación en la exposición TQ+SUR comisariada por Fernando Barrionuevo en MECA Mediterráneo Centro Artístico, Sede Oficial del Festival de Artes Visuales PhotoEspaña 2019.

Esta labor la realicé como responsable de prensa de la sede almeriense del certamen PhotoEspaña de junio a agosto de 2019. Algunas de ellas fueron publicadas en Diario de Almería, gracias a la colaboración del preiodista Diego Martínez. Están todas incluidas en el repositorio de la web de la revista creado por Rosa Muñoz, directora de Programas de MECA www.centromeca.com

Mar Garrido

Mar Garrido nació en Madrid y actualmente vive en Granada. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Granada. Realizó estudios de posgrado en School of Visual Art y en Parsons School of Design de New York City. Trabajó como creativa en TVE realizando cabeceras y promociones especiales de cadena en programas vinculados con el cine. En la actualidad es profesora titular de la Universidad de Granada en cuya Facultad de Bellas Artes imparte la asignatura Proyectos Audiovisuales. Mediante el vídeo, la fotografía y las composiciones sonoras, su trabajo cuestiona el papel de la memoria, el desplazamiento y el arraigo como forma de reflexión sobre el territorio y el instante.

Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Londres, República Dominicana, Málaga, Granada, Murcia, Turquía y Madrid. Y participado en Festivales internacionales de videoarte en Barcelona, Braga, Buenos Aires, Nueva York, Venecia, Edimburgo y Cuba entre otros.

¿Cómo llegas a la fotografía?, ¿cuál es tu trayectoria?

Desde el dibujo y la pintura, desde la práctica artística. Cuando terminé BBAA en Madrid, me trasladé a Nueva York para estudiar en Parsons School of Design y en la S.V.A. Y cuando regresé a Madrid empecé a trabajar con cámaras y equipos profesionales de edición en RTVE. Años más tarde, solicité una excedencia en TVE y comencé a dar clase en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada. Ahora si se juntaban las dos mitades, la creación artística y sus procesos, el manejo de las herramientas y sus procesos.

Tal vez por estas idas y vueltas, aunque en ese juego de preguntas dentro-fuera se interponga un artefacto – cámara-, entiendo la fotografía es una manera de mirar, como el instrumento que me acerca al mundo.

¿Cómo compaginas tu trabajo y la dedicación a tu obra fotográfica?

Forman parte de la misma realidad. Tengo la suerte de impartir Proyectos Audiovisuales en la Facultad de Bellas Artes, por tanto mi trabajo en la Universidad y mi “trabajo” artístico caminan juntos. Estoy en contacto con gente muy joven que “está en el arte”, se quiere dedicar al arte y, si mi mirada y mi trabajo en la fotografía y la videocreación no se desarrollaran, no podría impartir clase. No podría entender los procesos de los alumnos, sus euforias y sus miedos.

¿Cómo surge tu inquietud por el tema que muestras en este proyecto fotográfico en PHotoESPAÑA, sede oficial MECA?, ¿qué quieres expresar con este trabajo?

Este proyecto es una reflexión personal sobre el antes y el después, la percepción, la naturaleza, el tiempo y la complejidad que encierran los términos observar y representar.

Me interesa especialmente la dialéctica que se establece entre la imagen fija y la imagen en movimiento.  Lo transitorio y la fugacidad del tiempo. Ese tiempo ausente que se nos escapa entre dos imágenes, dos instantes congelados entre los que conscientemente se elimina otro momento.

Propongo la interrupción como un espacio de silencio; elemento híbrido que posibilita el palpitar de esas huellas de luz que se ordenan y desestructuran en el recorrido de las series fotográficas. La pausa. La elipsis como elemento que define ese preciso instante de captura de una imagen en intervalos formales de tiempo. Cada observador, completará el vacío con sus propias vivencias.

Llama la atención la forma visual como articulas este contenido, ¿qué estructura tiene este trabajo? y ¿cuál ha sido el proceso creativo?

Las fotografías se estructuran en series, fragmentadas en dípticos, trípticos o polípticos que dialogan con cada espacio expositivo. De este modo, la concepción del proyecto visual modificará el lugar físico, transformándolo en un espacio diferente en cada muestra. Cuando es posible, me gusta volver una y otra vez al lugar de la toma, incluso año tras año para  observar los cambios que producen las variaciones de la luz y el paso del tiempo. Me gusta involucrarme con el paisaje, estar en ese preciso lugar, sentir la humedad, el calor, en ocasiones el peligro. Es una toma de conciencia del aquí ahora, me hace sentir viva. Antes de hacer las fotografías imagino la totalidad de la serie, que pienso como una sucesión de imágenes continuas-discontinuas, con silencios, con pausas. Parto de un hipotético caos para después, seleccionar, estructurar y componer cada imagen buscando un orden preexistente que hace que cada imagen “funcione” independientemente y con el conjunto. 

¿Podrías decir que este trabajo es representativo de tu estilo fotográfico?, ¿qué otros aspectos sueles abordar en tu creación?

Si, si es representativo. Como he comentado, la fotografía y el soporte audiovisual son el eje vertebrador de mi trabajo, cuya propuesta visual se presenta a través de los líneas argumentales: por un lado la Naturaleza, el cambio y la fragilidad. Por otro, los momentos fugaces de lo cotidiano, por lo general vinculados a la experiencia del viaje y que componen las piezas de video. La observación como el parámetro que concentra tiempo, espacio y luz.

Centrándonos en el panorama fotográfico nacional, ¿cómo valoras la apuesta de PhotoEspaña?, ¿cómo ves la situación de la fotografía en el momento actual?

PhotoEspaña es un referente indiscutible que permite conocer en directo la obra de autores tan emblemáticos como William Klein o Berenice Abbot. Desde hace años los veranos están asociados PhotoEspaña y sus propuestas. Exposiciones, actividades y concursos que dan a conocer otras miradas, otras maneras de percibir la realidad.

En un momento de saturación y banalización de la imagen, PhotoEspaña es una oportunidad para entender no sólo el cambio social y nuestro pasado inmediato, también es una documentación sobre la transformación del paisaje urbano y rural en todo el mundo. Creo que la fotografía es una herramienta maravillosa para abrir conciencias y hacernos reflexionar sobre nuestra vulnerabilidad. 

Aunque es evidente que estamos rodeados de imágenes, que cada día se hacen millones de fotografías que se acumulan como datos en la nada, eso no quiere decir que esas millones de fotografías tengan algo que contar. Pero algunas conmueven, te hacen parar. Lo que quiero decir, es que aunque aparentemente la facilidad y abaratamiento en los costos de los dispositivos hayan generado esta tremenda superproducción y trivialización de la imagen, no todo vale. Un lápiz y un papel son materiales sencillos y asequibles y sin embrago, sólo algunas personas son capaces de hacer extraordinarios dibujos.

De las exposiciones programadas en esta edición de PHE, ¿has visitado alguna, qué te llama más la atención?

Estuve en la exposición inaugural de PHE, La sombra incisa de Javier Vallhonrat en el Jardín Botánico de Madrid. Me interesa especialmente este proyecto donde Vallhonrat establece una relación única, casi mística con el paisaje, con el Glaciar de la Maladeta al que contempla y se aproxima con sumo respeto, con cautela y emoción. Estamos fotografiando a un ser vivo.

De la exposición de David Jiménez, Universos, en la Sala Canal de Isabel II, me gustó como articula sus secuencias fotográficas que se yuxtaponen sin atender a un orden narrativo temporal.

¡Pero, nos queda aún todo el verano!

¿Cómo crees que va a evolucionar tu trabajo a partir de ahora?, ¿hacia dónde te diriges?

Pues creo que de momento voy a continuar con mis Espacios de Tránsito, mis Intervalos entre las Cosas. Me inquieta ese leve desfase temporal y sensorial que existe entre la situación vivida y la imagen capturada por la cámara. Ese ligero desajuste, tanto acústico como visual, genera una cierta turbación, presente en la imagen fija y que se intensifica en las obras audiovisuales. Con las piezas de vídeo, intento rescatar la imagen del hilván que enlaza el tiempo, reorganizándose y creando un nuevo movimiento a partir de ralentizaciones, rupturas, repeticiones, superposiciones  y paradas que responden a otros ritmos y producen una nueva densidad de la imagen. Los silencios que quieren ser el hilo conector entre el ser y las cosas del mundo.

Detalle de la publicación en Diario de Almería

Isabel Aranda

Isabel Aranda fotografía de manera casual pero a conciencia. Le fascina descubrir e investiga hasta dominar. Dice Pedro J. Miguel, del Gaviero Ediciones, que “Isabel Aranda es la única artista que conoce capaz de parecer Atget”, ya que al ofrecer sus imágenes “no hay otra aspiración, no se ha impuesto a la fotografía ni al espectador, no ha querido sorprender ni disgustar (…) no ha pretendido convertirse en fotógrafa universal, ni local, ni siquiera de barrio.” En su trabajo “Serendipias” esta fotógrafa almeriense que inicia su faceta artística en los años 80, presenta en TQ+SUR, sede MECA dentro del programa PhotoESPAÑA 2019, “fotografías que surgen de la casualidad. Fotos sacudidas antes de que tomen forma” que reflexionan sobre el paso del tiempo a través de la forma de las casas abandonadas del pueblo minero de Rodalquilar.

¿Cómo llegas a la fotografía?, ¿cuál es tu trayectoria?

No recuerdo ese momento ya que siempre ha estado ahí, de hecho, ha sido y es mi mejor relación. Es mi medio de expresión, no es algo que haya descubierto como afición ni como profesión, lo que me apetece es utilizar la fotografía como medio para expresarme.

Mi trayectoria es la propia de alguien que no ha vivido la fotografía de manera profesional, lo cual me ha permitido trabajar desde la libertad. Autodidacta, empecé con la fotografía analógica. He utilizado en muchas ocasiones película polaroid y ahora estoy coqueteando un poco con la fotografía digital. He realizado varios proyectos, entre ellos se encuentran “Una mirada más”, que expuse en el museo de la ciudad de Almería, “Tu rincón preferido” en el Centro Andaluz de la Fotografía, •Acuérdate” en la sala Alfareros de la Diputacion de Almería. Entre mis publicaciones, el libro “Una mirada más” editado por el Gaviero ediciones y “Gloomy Sunday”, libro auto editado.

¿Cómo compaginas tu trabajo y la dedicación a tu obra fotográfica?

Lo llevo muy bien ya que en mi tiempo libre hago mis trabajos fotográficos que es lo que me hace más feliz. Soy una persona a la que le gusta concentrarse en las cosas que le fascinan. Supongo que en la fotografía me ocurre como en lo personal, me interesan pocas cosas y dedico mi tiempo libre a esas pocas cosas que me interesan, volcándome en mi dedicación a ellas. 

Fotografía de Estela García

¿Cómo surge tu inquietud por el tema que muestras en este proyecto fotográfico?, ¿qué quieres expresar con este trabajo?

El tema de este proyecto es el tiempo, de que manera deja su huella al pasar tanto en nosotros como en nuestro entorno. No me interesa sólo el aspecto físico del paisaje, ni capturarlo, soy más de pensar que de cazar, soy muy intimista, y utilizo la fotografía para expresar lo que quiero.

El trabajo trata sobre las casas del pueblo minero de Rodalquilar y su actual abandono. Pretendo contar el deterioro de un lugar que en su día estuvo lleno de vida.

Llama la atención la forma visual como articulas este contenido, ¿qué estructura tiene este trabajo? y ¿cuál ha sido el proceso creativo?

Serendipia es un trabajo compuesto por 22 imágenes. He utilizado película Polaroid transferida a papel acuarela. No suelo hace salidas fotográficas en las que lleve la cámara siempre conmigo y me gusta ser solitaria en mi trabajo fotográfico.

Mi proceso creativo es muy intimista, pienso o ideo un proyecto y me dedico a realizarlo. Para mí la forma de mirar es fundamental, tenga una intención previa de ser proyecto o no, siempre hay una historia que contar. En este caso concreto, la manera de abordar técnicamente el trabajo fotográfico tiene mucho que ver con la reflexión sobre el tiempo. Igual que en la película Polaroid, si las imágenes no se transfieren es difícil conservarlas, ocurre que en el abandonado pueblo minero de Rodalquilar el paso del tiempo ha hecho que haya detalles que con el paso del tiempo desaparezcan, ya no están cuando vuelves. Es lo que he querido captar con mi trabajo.

¿Podrías decir que este trabajo es representativo de tu estilo fotográfico?, ¿qué otros aspectos sueles abordar en tu creación?

 Si, este trabajo es representativo de mi manera de trabajar. Mi creación suele ser bastante intimista y precisamente el trabajo con analógico, y sobre todo el cuidado que requiere el trabajo con Polaroid tienen mucho que ver, la técnica con el estilo de abordar la creación. Hacer una buena exposición, que es difícil controlar el proceso de toma en Polaroid, así como separar la emulsión adecuadamente, sumergiéndola en agua caliente.

Centrándonos en el panorama fotográfico nacional, ¿cómo valoras la apuesta de PhotoEspaña?, ¿cómo ves la situación de la fotografía en el momento actual?

PhotoESPAÑA es algo maravilloso para todos los que amamos la fotografía. Quienes hemos seguido su trayectoria hemos visto que con el tiempo ha crecido en cuanto a calidad y volumen expositivo. Es importante en el movimiento fotográfico actual promover trabajos fotográficos con criterio, siempre que estos tengan la suficiente calidad, estén trabajados y pensados.

Creo que por fin se le empieza a dar a la fotografía el lugar que le corresponde. Ha estado mucho tiempo poco valorada y algo denostada. Artísticamente los avances en la tecnología digital han ayudado mucho. No soy de quienes piensan que el digital ha perjudicado a la fotografía. Creo que todo es válido.

De las exposiciones programadas en esta edición de PHE, ¿has visitado alguna, qué te llama más la atención?

Todavía no, pero ahora voy unos días a Madrid para visitarla como hago todos los años. Me interesa el trabajo de David Jiménez, me parece una visión plástica e intimista afín a cómo yo veo la fotografía. La selección de sus 25 años de trayectoria realizada por Alejandro Castellote me parece que tiene que ser impresionante y tengo muchas ganas de verla. Por otro lado, la retrospectiva de la Sala Alcalá de Darío Villalba “Pop Soul, Encapsulados y otros” creo que tiene que ser genial, llevar la fotografía a algo tan diferente, mirar la imagen desde distintos sitios, como montaje expositivo me parece muy interesante.

¿Cómo crees que va a evolucionar tu trabajo a partir de ahora?, ¿hacia dónde te diriges?

Imagino que seguirá evolucionando paralelo a mi evolución personal. Seguir creciendo, seguir creando. Supongo que continuaré en la misma línea, más que explorar otros lenguajes u otras técnicas, ya he dicho que me interesan pocas cosas y prefiero profundizar en mi fascinación por ellas. Bucear un poco en lo digital, pero continuar con el proceso analógico y de la Polaroid. Me da seguridad el control del proceso que me da la experiencia para poder expresar lo que quiero. Aunque me gusta todo, no me defino con nada en concreto. 

Detalle de la publicación en Diario de Almería

Francisco Uceda

Francisco Uceda es licenciado en Filología Hispánica e Inglesa, en Bellas Artes y Antropología, de ahí su interés continuo por acercar la imagen a la palabra y por crear retratos que cuenten historias. Este artista almeriense se instala en Nueva York en 2001 y desde entonces su tiempo lo dedica a la docencia y fundamentalmente a la fotografía.

¿Por qué tu interés por la fotografía?, ¿cuál es tu trayectoria?

Imagino que mi interés en un principio tuvo que ver con los aspectos más lúdicos de la herramienta, o de hacer cosas con mi padre, un enamorado de la fotografía, al que solo veía los fines de semana.  Hacer fotos, usar la cámara de mi padre, aprender a usar la apertura, la velocidad de obturación, la sensibilidad o incluso el flash con mi padre era un reto, algo divertido que compartíamos los dos. Recuerdo con total nitidez la nueva polaroid que mi tía Julia le había traído a mi padre de Estados Unidos a finales de los 70.  Disparar el obturador, esperar unos segundos y ver cómo la emulsión formaba una imagen fue pura magia para mí. Desde ese momento quedé enganchado a la fotografía.

Las primeras fotos que recuerdo haber tomado eran eventos familiares. Creo que mi padre, harto de verme poner cara de bobo en las fotos optó por ponerme tras el visor a tomar algunas de esas fotos que compondrían el álbum familiar, y me permitió captar aquellos momentos que creyó significativos para nuestra historia. La mayoría fueron fotos para las que todos posábamos con mayor o menor sonrisa según nuestro estado de ánimo.

Luego, algunos fines de semana nos reuníamos después de cenar y mi padre nos regalaba noches de risa y cuentos mientras que veíamos las diapositivas de nuestros viajes y momentos de nuestra niñez y juventud. Yo estaba enganchado.

Pero, me gustaban las ciencias y la idea de viajar por el mundo haciendo fotos, documentando otras vidas y otras culturas. Cuando tuve capacidad de elección y a raíz de una beca de estudios, pude estudiar Antropología y Artes, con especialidad en Fotografía, y desde entonces no he parado de pensar en imágenes o actuar mediante ellas. 

¿Eres multidisciplinar o te centras sólo en la creación fotográfica?

Si bien la fotografía ha sido el medio por el que suelo filtrarlo todo y con el que me encuentro más cómodo, a lo largo de los años he trabajado con otras técnicas (y disciplinas) como la pintura, el collage, el fotomontaje, el dibujo, la performance, o incluso la narración, la poesía, el ensayo de acción social para construir el discurso.

¿Te dedicas a otra ocupación aparte de la creativa?, ¿qué relación estableces entre ellas?, ¿cómo influye en tu proceso creativo?

Aunque tuve mi experiencia como fotógrafo comercial, ésta fue breve, o lo suficientemente larga como para saber que la herramienta con la que quería hablarle al mundo, no era la misma con la que quería ganarme la vida. De ahí, que haya dedicado mi carrera profesional a la enseñanza, a plantearme formas de comunicar mi entusiasmo por las lenguas, la literatura, el cine, el arte y la pedagogía a estudiantes universitarios y de secundaria.

Sin embargo, los lazos y conexiones de mi obra con las artes, la antropología, la literatura y el cine han estado muy presentes desde el inicio. Mi tesis de fin de carrera en Arte, que empezó siendo un estudio o reportaje que pretendía documentar cómo se producía la carne en EEUU, desde las granjas industriales hasta los mataderos, acabó en algo más íntimo y personal, algo que pictóricamente entroncaba con el bodegón.

Otro ejemplo podría ser mi interés a lo largo de los años por la interpretación de textos narrativos o poéticos usando la imagen. Ya en los años 90, siendo estudiante de filología en la Universidad de Almería, junto con otro amigo, hicimos una propuesta de publicación para combinar la palabra y la imagen, de la que surgió un primer libro “La Desolación del Náufrago”, cuyas imágenes serían la base de las portadas de los siguientes libros de poesía de la colección. Igualmente, en el año 2000, hice una propuesta al poeta José Ángel Valente para aunar 37 Latidos, una serie fotográfica sobre mitología clásica, con Tres Lecciones de Tinieblas, su poemario sobre la Cábala judía, que por razones trágicas no vio la luz en su momento.

Otros proyectos más recientes, como la serie i Candy (2012-presente), han estado más conectados a la antropología o a la psicología, en cuanto a mi interés por recrear arquetipos del imaginario colectivo, cuestionarlos y subvertirlos.

¿Cuál es la temática que muestras en tu trabajo?, ¿es este proyecto que muestras para MECA PhotoESPAÑA independiente del resto de tu obra o es afín a lo que sueles hacer?

La inclusión de inmigrantes es uno de los mayores desafíos de derechos humanos que enfrentan los países de todo el mundo. A ambos lados del Atlántico, los inmigrantes y los refugiados han sido blanco de ataques de públicos alimentados por el racismo y la xenofobia. Tanto en los Estados Unidos como en España ha habido un repunte perceptible en el discurso anti-inmigrante, que deshumaniza y malinterpreta estas comunidades vulnerables. Tales actitudes se manifiestan no sólo a nivel popular, sino también entre los funcionarios públicos que han reforzado el sentimiento negativo con políticas nativistas. Quizás los ejemplos más destacados sean los esfuerzos de la administración Trump de separar a Estados Unidos de sus vecinos del sur; prohibir a los viajeros de siete países, de mayoría musulmana; reducir sustancialmente el número de llegadas de refugiados en las costas estadounidenses; revocar el programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA). Por otro lado, las propuestas de la ultraderecha europea no se quedan atrás en su política anti migratoria,  y van adquiriendo cada vez mayores porcentajes de voto, pensemos en el cercano Vox, que ha ganado las elecciones generales en algunos municipios de la provincia, y su papel en la formación de gobierno andaluz en las últimas elecciones.

El abuso verbal—haciendo uso de insultos tales como «espalda mojada», «frijolero», «bracero» – es parte de una experiencia multifacética de violencia que además incluye incursiones, detenciones, expulsiones forzadas, separaciones familiares y agresiones físicas. La criminalización de los inmigrantes como “amenazas a la seguridad nacional” y su uso como chivos expiatorios para los males socioeconómicos del país tienen ramificaciones trágicas para millones de inmigrantes que contribuyen activamente a la economía estadounidense, pero también española y la vitalidad y diversidad de nuestras sociedades.

La fotografía, junto con otras formas de arte, es un poderoso medio para concienciar y protestar contra las injusticias. En la serie Mojados, pretendo hacer justamente eso, capturar claramente la humanidad de los inmigrantes que los ataques racistas y xenófobos tratan de negarles. En los retratos de la serie, vemos rostros de sujetos, algunos endurecidos, otros suaves; sus posturas, algunas audaces, algunas tímidas; sus ropas, colores y estilos diferentes, más o menos vívidos contra el telón de fondo negro del que, en diversos grados, cada uno aparentemente ha emergido de la oscuridad para reclamar una presencia, una visibilidad ante los discursos y políticas que insisten en deshumanizar, criminalizar, fragmentar u ocultar a aquellos que consideramos como “el otro”.

De las exposiciones programadas en esta edición de PHE, ¿has visitado alguna, qué te llama más la atención?

Todos los años voy a PhotoESPAÑA, pero éste no he podido de momento.

Me gustaría ver a David Jiménez por supuesto con esas imágenes tan poéticas y sugerentes, William Klein, Maria Moldes y esos innumerables desconocidos, siempre descubro autores que me sorprenden y eso me apasiona.

¿Cómo valoras tu participación en este programa y hacia dónde crees que va a dirigirse tu trayectoria artística a partir de este momento?

Mi trabajo de momento sigue en la misma línea, es decir rebuscando en el alma humana o más bien en mi alma, con matices distintos en cada proyecto nuevo con respecto a la forma, y esto surge de una forma espontánea, como todo lo que me lleva a fotografiar, normalmente no preveo como va a ser un trabajo, sino que empieza solo y camina por si mismo, a veces tengo la impresión de ser una mera espectadora, cuando pasa un tiempo y miro las fotografías que hice en el pasado, incluso muy reciente, me parece que no fui yo quien lo hizo.

Lo que tengo claro es que mi intención es seguir fotografiando y aprendiendo y disfrutando de las fotografías de los demás, y noto también que conforme avanzó, día a día soy más sincera y tengo menos miedos a la hora de plantear un proyecto, es como si desnudara mi yo cada vez con menos pudor.

Participar en PhotoESPAÑA en MECA para mí ha sido o está siendo una experiencia inolvidable y por supuesto una sorpresa que agradezco enormemente. 

Centrándonos en el panorama fotográfico nacional, ¿cómo valoras la apuesta de PhotoEspaña?, ¿cómo ves la situación de la fotografía en el momento actual?

Ante todo, me siento satisfecho y contento con lo conseguido por MECA este año al traer uno de los mayores y más prestigiosos foros internacionales de la fotografía  a Almería y que Mediterráneo Centro Artístico se convierta en sede oficial de PhotoEspaña, con el apoyo de organismos como la Universidad de Almería, la Diputación de Almería y el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, y formar parte del elenco de voces que representan de algún modo la propuesta fotográfica que se está haciendo en Andalucía hoy en día.

Algo característico de PhotoEspaña es que cada edición es temática y las exposiciones muestran las últimas tendencias del mundo de la fotografía y de las artes visuales al público. Susan Bright, la comisaria invitada este año, vertebra las exposiciones con el concepto del déjà vu, para centrarse en artistas que se inspiran en tradiciones o ideas artísticas del pasado para crear obras que sean relevantes hoy en día.  Tal es el caso de Elena Brotherus, artista invitada este año, pero igualmente podría ser el caso de Cindy Sherman, Martha Rosler, Robert Heinecken, Sherrie Levine  o Richard Prince, artistas postmodernos que llevan cuestionando las verdades universales y objetivas, y que han subvertido la imagen fotográfica y su uso en los medios, ya sea apropiándose de ella o deconstruyéndola.  O el grupo de fotógrafos que reunió Laura Revuelta en su libro El objetivo Barroco, Fotógrafos del Drama, Erwin Olaf, Jeff Wall, Karen Knorr, Andrés Serrano, James Casebere, Philip Lorca di Corcia, José  M. Ballester, Vanessa Beecroft, o Sam Taylor-Wood, fotógrafos directamente conectados con la representación y la imaginería barroca.

De las exposiciones programadas en esta edición de PHE, ¿has visitado alguna, qué te llama más la atención?

He tenido la suerte y la oportunidad de ver varias exposiciones este año. Tenía mucho interés por ver la exposición de Leia Alaui, Los marroquíes, en la Casa Árabe, con la que encuentro muchos puntos de unión, en su manera de usar la fotografía para dar visibilidad a los invisibles. Tuve también la oportunidad de acercarme al Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa y ver el trabajo de Clare Strand, Elina Brotherus y del angolés Delio Jasse. Vi la obra de Donna Ferrato en dos lugares, y la obra de Karina Skvirsky en la galería Ponce + Robles.  Y me he quedado con las ganas de ver el trabajo de Carmen Calvo, Eirini Vourloumis, y Laura Letinsky entre otros.

Cómo valoras tu participación en este programa de MECA y hacia dónde crees que va a dirigirse tu trayectoria artística a partir de este momento.

Creo que la propuesta que se ha seleccionado para esta muestra, está dentro de las tendencias actuales de la fotografía como herramienta de activismo social y entronca y conecta directamente con artistas que quieren dar visibilidad a los que quedan al margen, como es el trabajo de Leia Alaoui que también participa en la sección oficial de este PhotoEspaña. Ahora mismo sigo involucrado en este proyecto, que también me ha llevado a la documentación de las chabolas en el campo de El Ejido y Níjar, y a la reflexión sobre conceptos como migración y casa. 

Alexis Edwards

Alexis Edwards es un fotógrafo que se esfuerza por mantener su estilo propio. Fascinado por la fotografía analógica y el trabajo artesanal en el cuarto oscuro, conecta con diferentes disciplinas artísticas, escultóricas y pictóricas. Sus imágenes son siempre contundentes y surrealistas por su técnica pero a la vez sus composiciones consiguen la yuxtaposición de varias historias, lo que hace que a veces traspasen la frontera de la pura imagen para convertirse en piezas teatrales.

¿Por qué tu interés por la fotografía?

Simplemente por la necesidad de expresar mi mundo interior a través del arte e intentar colaborar con mi obra fotográfica a crear una visión del mundo con armonía, belleza, elegancia, vitalidad y un toque de fantasía.

Desde pequeño siempre me interesó todo lo que estuviera relacionado con el arte, toqué muchas disciplinas artísticas, escultura, pintura, cerámica, sin embargo la fotografía tenía algo que superaba a las demás, descubrí que la fotografía y todo su proceso tenía magia, poder robar al tiempo un instante y plasmarlo para la eternidad es algo maravilloso.

La llegada fue un poco predestinada, tenía 20 años y un futuro por delante, estaba perdido como cualquier joven que tiene mil caminos para transitar pero se tiene que decantar por uno, puse en la balanza sus pros y sus contras, estaba claro que los contras pesaban más y que dedicarme al arte era y sigue siendo durísimo, pero había una fuerza interior que me empujaba a crear, pensar, sufrir, reflexionar, tropezar volver a tropezar en definitiva la vida de un creador.

¿Cual es tu trayectoria?

Mis comienzos fueron al comenzar mi formación académica en la Escuela de Artes, la cual había que elegir una modalidad y yo elegí fotografía. Al mismo tiempo descubrí que en mi ciudad había y sigue habiendo un colectivo llamado UFCA que se dedicaban a inculcar fotografía de una manera diferente a la académica y con una visión filosófica muy avanzada a aquellos tiempos. La formación principal la obtuve en las estanterías de las bibliotecas, en tertulias con artistas, viajes etc.

En tres décadas de trabajo, ilusión, decepciones, abundancia y hambre, he tocado tantos caminos que tendría para escribir un libro, desde vender en mercadillos callejeros de arte, colaborar en proyectos de interiorismo, galerías de arte, ferias o recorrer las salas más importantes y las más humildes. En estos momentos represento a Galerías de arte internacionales la mayoría de ellas en Iberoamérica.

Mi trayectoria expositiva fue prematura, todo me cogió de golpe y muy rápido, me vi de estar empezando a formarme a estar exponiendo en el Instituto Cervantes de Múnich, la Casa de América de Madrid o la Sala Amadis entre otras, en aquellos años había una convocatoria denominada INJUVE del Ministerio de Cultura, la llevaba Alejandro Castellote director en aquella época de PhotoEspaña, toda una eminencia, movían las exposiciones del certamen INJUVE por salas de gran prestigio.

En el mundo del arte un día estás arriba y al día siguiente puedes estar abajo, las tendencias artísticas cambian de una forma fulgurante, yo personalmente he preferido atravesar etapas con los bolsillos vacíos y no amoldarme a lo que el mercado del arte exigía en ese momento, siempre he sido fiel a mi estilo, la coherencia en tu obra es la que termina poniéndote en tu lugar.

¿Cómo ves la situación de la fotografía en el momento actual?

Con respecto a la situación de la fotografía en el momento actual habría que recalcar que cambia radicalmente de un país o continente a otro.

Para empezar concretar que en España la situación es muy, muy pero que muy cruda en el ámbito de vivir de ella, quiero recalcar, vivir de tu obra de autor, otra cosa es vivir de la fotografía en toda su extensión tales como enseñanzas, master class, reportaje por encargo, publicación de libros etc, pero de la obra autor, con los dedos de mis manos cuento los que viven de ella.

La situación económica actual en España y la falta de valores artísticos tienen gran parte de culpa.

Fuera de España el panorama es totalmente diferente, los artistas están valorados, no se puede explicar con palabras tienes que salir fuera de la península para experimentarlo.

De las exposiciones programadas en esta edición de PHE, ¿has visitado alguna, qué te llama más la atención?

Por lo general tengo tres citas apuntadas en la agenda todos los años, el Festival Iberoaméricano de Huelva, La Feria de arte ARCO y PhotoEspaña, por lo que aprovecharé el mes de agosto para visitarla.

Entre las exposiciones de PhotoEspaña que deseo visitar estarían: Donna Ferrato. Holy (Círculo de Bellas Artes), Eduardo Nave. Normandie: Les rivages du.(Tabacalera), William Klein. Manifiesto (Espacio Telefónica) y en Málaga visitaré INTRINSIC JOURNEY en el Museo Ruso.

¿Cómo valoras tu participación en este programa y hacia dónde crees que va a dirigirse tu trayectoria artística a partir de este momento?

La valoración no tiene fin, estoy rodeado de un gran equipo de profesionales y estando Fernando Barrionuevo al timón de este barco la expectativas son positivas en todos los sentidos, estamos hablando de palabras mayores PhotoEspaña es un escaparate a nivel mundial.

Mi dirección artística es la misma que hace 20 años, trabajar, prosperar artísticamente, no voy a cambiar de dirección, elegí un camino y moriré en ese camino, tengo que ser fiel a mi estilo fotográfico y sello personal.

Mi objetivo artístico no tiene fin, no voy a forzar nada, lo que tenga que llegar, llegará y yo haré lo posible para que ocurra. Tengo varios proyectos en mente bastante ambiciosos e interesantes, por el momento no te puedo hablar de ellos pues están en proceso de construcción.

Blanca Morales 

Blanca Morales es una fotógrafa gaditana dedicada de lleno al Documentalismo Poético en el que exprime cada momento vivido, llevándoselo a su terreno y documentándolo según ella lo percibe en su mundo interior.

¿Porqué tu interés por la fotografía?¿Cual es tu trayectoria?

Mi interés por la fotografía surge casualmente hace 11 años, después de estar desde joven buscando un método de expresión y en ese momento en que me vi con una cámara y decidí aprender a utilizarla para hacer fotos familiares, no pensé que iba a convertirse en una obsesión al principio y después en una verdadera pasión. Cumplió de sobra mis expectativas de lo que andaba buscando, haciéndome crecer no sólo como fotógrafa, que con la ayuda de UFCA aprendí a mirar, sino que en cada trabajo que he hecho he dado un paso a veces agigantado, otras menos, hacia el conocimiento de mí misma que al final es lo que, de forma inconsciente, deseo.

Me doy cuenta de que cuando empiezo un proyecto nunca es de una manera consciente sobre algo que tengo que resolver, sino que surge como una necesidad, la mayoría de las veces por aparente azar y cuando avanzo en el tema, siempre descubro de qué rincón de mí ha salido ese impulso tan intenso. Muchas veces se me han quitado síntomas que tenía, para mi es realmente terapéutica.

¿Eres multidisciplinar o te centras sólo en la creación fotográfica?

Me dedico a la fotografía exclusivamente, en otros momentos de mi vida, como he explicado antes, sí he hecho otras cosas en esa búsqueda _ necesidad de hacer algo artístico, pero nada de lo que hice me atrapó como esto.

Desde pequeña envidiaba a los pintores y los admiraba y lo sigo haciendo, pero al descubrir la cámara me di cuenta de que mi carácter se adapta más a este instrumento, pues soy impaciente y rápida, fue un gran descubrimiento para mí y me alegro enormemente de haberlo encontrado, abrió mi percepción del mundo y de mí misma, nunca podré agradecer lo suficiente a la fotografía todo lo que me da.

¿Te dedicas a otra ocupación aparte de la creativa?, ¿qué relación estableces entre ellas?¿Cómo influye en tu proceso creativo?

Soy médico, ejerzo como Pediatra y durante mucho años he hecho Homeopatía, donde el conocimiento profundo del paciente es imprescindible para poder administrar un tratamiento. Este trato con las personas sí ha influido en mi forma de mirar, de hecho lo que más me gusta es el retrato, el reportaje también, las biografías, todo lo que esté relacionado con el ser humano, pero siempre busco intimidad, y de alguna manera un poco de misterio, que no se si consigo, pero es algo que creo que está presente en mi trabajo.

¿Cuál es la temática que muestras en tu trabajo?, ¿es este proyecto que muestras para MECA PhotoESPAÑA independiente del resto de tu obra o es afín a lo que sueles hacer?

El trabajo que traigo a PhotoESPAÑA MECA es, “SolaMente”, una colección de retratos de mujeres que están solas y en un ambiente y con una luz determinada, una cierta penumbra. En esta ocasión también surgió como una necesidad hacer retratos de mujeres, no fue algo premeditado, fue un impulso, una compulsión, intentaba meter en el proyecto retratos de hombres y no me salía nada, mi tendencia en ese momento era hacer fotos a mujeres solamente y luego me di cuenta de que era algo muy profundo que salía de mí como a borbotones. Coincidió con un momento de crisis, en el que había un sentimiento de abandono muy fuerte, por eso las mujeres solas, luego me di cuenta de que era un espejo, es casi un autorretrato y de nuevo me ayudó mucho a superar ese momento difícil, al que tengo que agradecer la creatividad que surgió debido precisamente a ese dolor. Los momentos de crisis atraen a las musas, estoy convencida de ello.

Centrándonos en el panorama fotográfico nacional, ¿cómo valoras la apuesta de PhotoEspaña?¿Cómo ves la situación de la fotografía en el momento actual?

Creo que PhotoEspaña apuesta cada año más fuerte, y ayuda a fotógrafos emergentes a mostrar su trabajo, que junto a los ya reconocidos hacen de esta exposición una propuesta con gran versatilidad y calidad, es una oportunidad de oro para disfrutar de la fotografía en un marco incomparable.

Con respecto a como veo la fotografía actual creo que de alguna manera se ha abierto la veda que le estaba reservada a unos cuantos privilegiados y eso me parece fantástico, hay mucha gente que tiene mucho que decir y ahora es el momento de la expansión y como todo es cíclico estoy segura de que algún día esto tomará otro rumbo, de momento habrá que aprovechar lo aprovechable de tanta productividad.

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